Protagonista. María, 36, asalariada, sin deudas previas
La situación. María se mete en una reforma de cocina. Precio cerrado: 12.000 €. Tiene 3.000 € ahorrados y necesita financiar 9.000 €. El banco le ofrece dos opciones: ampliar el límite de su tarjeta a revolving al 22% TIN (cuota mensual flexible) o un préstamo personal al 7,5% TIN a 36 meses con apertura del 1%. Como la cuota revolving "parece más cómoda", su primer impulso es ir por ahí.
Qué significa
El revolving y el préstamo personal son productos distintos. El personal tiene cuota fija, plazo fijo y se acaba. El revolving es una línea de crédito perpetua con TIN muy alto: la cuota mensual cómoda esconde que los intereses se acumulan sobre el capital pendiente y el préstamo se alarga indefinidamente.
La "cuota cómoda" no es un favor del banco. Es la trampa. María necesita los 9.000 € ahora; si en 3-4 años quiere haberlo cerrado, el préstamo personal es siempre la opción.
Ejemplo con números
Préstamo personal 9.000 € / 36 meses / TIN 7,5% / apertura 1% (90 €): — Cuota mensual: ~280 € — Intereses totales: ~1.025 € — Comisiones: 90 € — Coste total: ~10.115 € — TAE: ~8,3%
Revolving 9.000 € / TIN 22%, pagando cuota mínima 2% mensual (~180 € inicial): — Tarda ~7 años en cerrar si paga solo el mínimo — Intereses totales acumulados: ~6.700 € — Coste total: ~15.700 € — TAE efectiva: ~24%
Diferencia: 5.585 € más caro el revolving por la misma reforma.
El error típico
Elegir por la cuota mensual mínima sin mirar el coste total ni el plazo real. La "cuota baja" del revolving es propaganda: pagas más durante más tiempo.
Qué mirar antes de actuar
Ante una necesidad puntual de financiación: pide siempre la TAE real (no el TIN). Si vas a tardar más de 12-18 meses en cerrar la deuda, NO uses revolving. Préstamo personal con plazo fijo, mismo monto, cuota cerrada. María firmó el personal. En 3 años la reforma está pagada.